La figura del abogado Abelardo de la Espriella se ha consolidado como un factor determinante en la configuración de la derecha y la centroderecha de cara a las elecciones de 2026, aglutinando apoyos significativos pero, al mismo tiempo, generando una profunda fractura que impide la creación de un frente unificado contra la izquierda. Su ascenso, ratificado por la encuesta Invamer que lo posiciona como el líder indiscutible de este espectro político, ha provocado un reacomodo de fuerzas, ejemplificado en la reciente adhesión del senador liberal Mauricio Gómez Amín a su campaña. Gómez Amín, quien retiró su propia aspiración presidencial, justificó su apoyo afirmando que De la Espriella "ha conectado e interpretado el sentir del pueblo y es hoy el candidato capaz de derrotar a la izquierda radical". Esta movida evidencia la estrategia de un sector de los partidos tradicionales, incluyendo facciones del liberalismo gavirista y el conservatismo, que ven en el abogado la única opción viable para competir contra el candidato del Pacto Histórico. Sin embargo, este pragmatismo choca con la postura de otro bloque de la derecha y la centroderecha que considera a De la Espriella una "línea roja" por su pasado y su estilo confrontacional.
Figuras como Vicky Dávila y el exgobernador Aníbal Gaviria han manifestado su rechazo a una alianza con él.
Esta división quedó patente en una reunión de precandidatos de oposición donde las diferencias sobre su inclusión fueron irreconciliables. Mientras tanto, el expresidente Álvaro Uribe ha propuesto una gran coalición "desde Abelardo hasta Fajardo", pero la resistencia de varios actores y la crisis interna del Centro Democrático han dejado esta iniciativa en suspenso. De la Espriella, consciente de su posición de liderazgo en las encuestas, propuso una encuesta exprés para definir un candidato único de la derecha, una idea que no fue acogida y que aumenta la incertidumbre sobre si participará en una consulta interpartidista en marzo o si avanzará directamente a la primera vuelta.
En resumenEl 'Factor Abelardo' ha reconfigurado la contienda en la derecha: mientras consolida una base de apoyo con figuras de partidos tradicionales, su figura provoca una fractura que divide al bloque opositor en dos bandos irreconciliables. Esta división dificulta la construcción de una candidatura de unidad para enfrentar al petrismo en 2026.