El Centro Democrático enfrenta una profunda crisis interna tras anunciar la expulsión de Miguel Uribe Londoño de su proceso de selección de candidato presidencial, una decisión que ha generado un cruce de acusaciones y ha expuesto las divisiones dentro del principal partido de oposición. La colectividad justificó la medida alegando que Uribe Londoño había renunciado para adherirse a la campaña del abogado Abelardo de la Espriella, versión que el precandidato ha negado categóricamente. Según el comunicado del partido, el propio De la Espriella informó al expresidente Álvaro Uribe que Uribe Londoño lo había contactado para manifestarle su apoyo. Este hecho, calificado como una muestra de "transparencia" por el expresidente, detonó la decisión de excluirlo de la contienda interna.
Sin embargo, Uribe Londoño reaccionó con contundencia, declarando: "Desmiento categóricamente que he renunciado al Centro Democrático y al proceso interno.
(...) Sigo firme en mi aspiración.
Como ya lo afirmé, no renuncio ni me renuncian".
El precandidato calificó como "inaceptable" que se le excluya por "versiones de prensa o de llamadas telefónicas" y exigió una rectificación. La controversia ha sido descrita por analistas como un episodio donde "alguien miente", ya que mientras Uribe Londoño niega acuerdos, desde la campaña de De la Espriella se confirma una conversación. Este cisma se enmarca en una serie de tensiones previas.
Varios artículos mencionan el malestar que Uribe Londoño había generado por su llegada reciente al partido, sus críticas a los mecanismos de selección de candidato, la contratación de encuestas por su cuenta y supuestos contactos no autorizados con la firma AtlasIntel. Además, se suman rumores sobre su pasado como "petrista" y la supuesta falta de un respaldo familiar unánime, lo que habría debilitado su posición interna y colmado la paciencia de la dirigencia del partido.
En resumenLa expulsión de Miguel Uribe Londoño evidencia una fractura significativa en el Centro Democrático, debilitando su proceso de selección de candidato y reflejando una lucha de poder interna. La controversia no solo afecta la unidad del uribismo, sino que también podría beneficiar a otros aspirantes de la derecha como Abelardo de la Espriella.