Sin embargo, Uribe Londoño reaccionó con contundencia, declarando: "Desmiento categóricamente que he renunciado al Centro Democrático y al proceso interno.

(...) Sigo firme en mi aspiración.

Como ya lo afirmé, no renuncio ni me renuncian".

El precandidato calificó como "inaceptable" que se le excluya por "versiones de prensa o de llamadas telefónicas" y exigió una rectificación. La controversia ha sido descrita por analistas como un episodio donde "alguien miente", ya que mientras Uribe Londoño niega acuerdos, desde la campaña de De la Espriella se confirma una conversación. Este cisma se enmarca en una serie de tensiones previas.

Varios artículos mencionan el malestar que Uribe Londoño había generado por su llegada reciente al partido, sus críticas a los mecanismos de selección de candidato, la contratación de encuestas por su cuenta y supuestos contactos no autorizados con la firma AtlasIntel. Además, se suman rumores sobre su pasado como "petrista" y la supuesta falta de un respaldo familiar unánime, lo que habría debilitado su posición interna y colmado la paciencia de la dirigencia del partido.