Otros aspirantes como Claudia López (4,1%), Vicky Dávila (3,7%) y los precandidatos del Centro Democrático marcan cifras muy inferiores, lo que pone en duda su viabilidad.

Por ejemplo, Miguel Uribe Londoño, el mejor posicionado del uribismo, apenas alcanza el 4,2%, mientras que María Fernanda Cabal y Paloma Valencia no superan el 1,1% cada una. Los resultados han generado diversas reacciones; el presidente Gustavo Petro, por ejemplo, especuló que "Uribe terminará escogiendo a Fajardo, su última opción".

El análisis de los escenarios de segunda vuelta también es revelador: Cepeda vencería cómodamente a De la Espriella (59,1% vs.

36,2%), mientras que se encontraría en un empate técnico con Fajardo. Esto desmitifica la idea de que Cepeda no podría competir exitosamente en una segunda vuelta, un argumento que sostenían sus rivales en el Frente Amplio como Roy Barreras, quien no llega al 1% en la encuesta. La medición confirma que la seguridad es una preocupación central para los votantes, un tema que podría favorecer a la derecha, pero también revela que el mensaje puramente "antiPetro" tiene límites, ya que un 46,9% preferiría un candidato afín al gobierno actual.