Sus comunicaciones, carentes de "gancho emocional", se pierden en medio de la polarización, siendo "casi invisibles" en redes sociales en comparación con la derecha y la izquierda. La formación de alianzas también ha sido un fracaso; se mencionan al menos cuatro "capitanes" que juran ir al mismo puerto sin compartir un mapa.

Esta descoordinación y la falta de una propuesta concreta que los distancie de los extremos les está haciendo perder una "oportunidad de oro" para capitalizar el descontento tanto con el petrismo como con el uribismo. La situación deja al "centro" en una línea finísima entre ser una opción real o quedar completamente al margen de la contienda.