Un análisis de la coyuntura electoral evidencia la profunda crisis del "centro" político en Colombia, que se muestra fragmentado, sin un liderazgo claro ni un relato capaz de conectar con el electorado. Esta falta de cohesión amenaza con marginarlos de la contienda presidencial, a pesar de representar un potencial sector de votantes. Según una columna de opinión, el "centro" es un barco sin timón que no logra emocionar. Sergio Fajardo lidera las preferencias del sector con apenas un 8%, seguido por figuras como Claudia López, quien parece estar en una estrategia de "autoaislamiento", y la alianza Galán-Luna-Cárdenas, que "no despega". El análisis identifica dos errores fundamentales: no saber ocupar la agenda pública y no lograr una cohesión que dé cuerpo a su promesa moderada.
Sus comunicaciones, carentes de "gancho emocional", se pierden en medio de la polarización, siendo "casi invisibles" en redes sociales en comparación con la derecha y la izquierda. La formación de alianzas también ha sido un fracaso; se mencionan al menos cuatro "capitanes" que juran ir al mismo puerto sin compartir un mapa.
Esta descoordinación y la falta de una propuesta concreta que los distancie de los extremos les está haciendo perder una "oportunidad de oro" para capitalizar el descontento tanto con el petrismo como con el uribismo. La situación deja al "centro" en una línea finísima entre ser una opción real o quedar completamente al margen de la contienda.
En resumenLa fragmentación, la falta de un mensaje unificado y la incapacidad para generar entusiasmo en el electorado son los principales obstáculos del "centro" político. Si sus líderes no superan los egos y la descoordinación, corren el riesgo de ser irrelevantes en la carrera presidencial.