La sentencia lo declara responsable de los delitos de concierto para delinquir agravado, por la creación del grupo paramilitar "Los 12 Apóstoles", y homicidio agravado. El fallo revoca una decisión de primera instancia que lo había absuelto y concluye que Uribe Vélez fue líder del grupo criminal que operaba en Yarumal, Antioquia, en los años 90. Además, lo responsabiliza por el asesinato del campesino Camilo Barrientos en 1994.

La condena, que califica los delitos como de lesa humanidad, prohíbe la casa por cárcel y lo inhabilita por 20 años para ejercer cargos públicos. La defensa, liderada por el abogado Jaime Granados, anunció que interpondrá un recurso de impugnación ante la Corte Suprema de Justicia. Políticamente, la decisión judicial es un duro golpe para el expresidente Álvaro Uribe, ya que confirma un vínculo de su familia con el paramilitarismo y empaña la reciente absolución en su propio caso por soborno a testigos. El expresidente reaccionó en su cuenta de X manifestando: “Siento profundo dolor por la condena contra mi hermano.

Dios nos ayude”.

La condena podría afectar la capacidad de Uribe para unificar a la derecha y al centro de cara a las elecciones de 2026, mientras que la izquierda, a través de figuras como Iván Cepeda, la ha celebrado como una victoria para las víctimas.