Miguel Uribe Londoño irrumpió en la escena presidencial tras el asesinato de su hijo, Miguel Uribe Turbay, en agosto de 2025. Su candidatura está intrínsecamente ligada a esta tragedia, otorgándole un capital simbólico y una voz legítima en materia de seguridad.

Su historia familiar, marcada por la violencia, resuena en un electorado que clama por justicia y orden.

En contraste, la senadora María Fernanda Cabal representa una trayectoria política sostenida, consolidándose como una de las voces más firmes en la defensa de los principios fundacionales del uribismo: seguridad democrática y economía de mercado. Su rol como opositora férrea al gobierno de Gustavo Petro le ha otorgado una alta visibilidad y coherencia ante sus bases.

La propia Cabal ha calificado la cercanía entre Miguel Uribe Londoño y ella como “a medio camino”, mientras ha señalado que el expresidente Iván Duque parece estar apoyando la precandidatura de Vicky Dávila. El partido definirá su candidato único a través de una encuesta de la firma Atlas Intel, un método que, según Cabal, evitará la manipulación y medirá con mayor precisión la opinión pública. Este dilema entre un liderazgo que emerge de la coyuntura y otro que se basa en la trayectoria doctrinal definirá el rumbo del Centro Democrático.