Por su parte, el ministro del Interior, Armando Benedetti, descartó inicialmente el uso de glifosato, pero luego apoyó la idea de la aspersión forzada como solución a las asonadas. La propuesta ha generado un fuerte debate, con críticas de organizaciones sociales y ambientales, y se produce en un momento de presión internacional, a pocos días de que Estados Unidos decida si certifica a Colombia en la lucha antidrogas.