El asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay ha reconfigurado drásticamente el escenario político de la derecha colombiana, catapultando la aspiración presidencial de su padre, Miguel Uribe Londoño. Este trágico evento ha consolidado una poderosa narrativa de martirio dentro del Centro Democrático y ha intensificado la polarización de cara a las elecciones de 2026. Las investigaciones sobre el magnicidio han revelado detalles significativos, como la implicación de la organización criminal ‘Plata o Plomo’ y la captura de un séptimo implicado, Harold Daniel Barragán Ovalle, alias ‘Harold’. Según la Fiscalía, el crimen fue meticulosamente planeado a través de un grupo de WhatsApp y videollamadas, lo que evidencia un alto nivel de sofisticación.
Políticamente, las repercusiones han sido inmediatas.
Miguel Uribe Londoño lanzó oficialmente su precandidatura con un video que incluía un mensaje inédito de su hijo, grabado días antes de su muerte, bajo el lema “Hijo amado, yo me haré cargo”. Esta estrategia busca capitalizar el profundo impacto emocional del asesinato, posicionando a Uribe Londoño como el heredero de una causa interrumpida por la violencia. La viuda del senador, María Claudia Tarazona, también reapareció públicamente, solidarizándose con las familias de los policías asesinados en atentados recientes y reforzando el mensaje de unidad contra “el mal”. El expresidente Álvaro Uribe ha utilizado el suceso para arremeter contra el presidente Petro, a quien calificó como “jefe de los matones”, agudizando aún más la confrontación entre el gobierno y la oposición. La candidatura de Uribe Londoño se perfila ahora como una de las más fuertes dentro del Centro Democrático, apoyada en un fuerte componente emocional y en la defensa del legado de su hijo.
En resumenEl magnicidio de Miguel Uribe Turbay ha tenido un profundo impacto político, consolidando la candidatura de su padre, Miguel Uribe Londoño, como una de las principales opciones del Centro Democrático. Este hecho ha intensificado la polarización y ha posicionado la seguridad y la lucha contra la violencia como ejes centrales del debate electoral hacia 2026.