El senador Iván Cepeda oficializó su precandidatura presidencial por el Pacto Histórico, un movimiento que sacude el tablero político de la izquierda y lo posiciona como una de las figuras más fuertes para la consulta interna de octubre. Su aspiración, respaldada por figuras como el excomandante de las FARC, Rodrigo Londoño ‘Timochenko’, busca dar continuidad a la agenda del gobierno de Gustavo Petro, con un fuerte énfasis en la paz y los derechos humanos. La entrada de Cepeda a la contienda ha intensificado la polarización, especialmente con el uribismo.
Tras el anuncio, el senador denunció penalmente al expresidente Álvaro Uribe, a sus hijos y al director del Centro Democrático por una presunta “campaña sistemática de persecución y difamación”.
Según Cepeda, ha sido señalado falsamente de tener vínculos con las FARC y el narcotráfico, acusaciones que, afirma, ponen en riesgo su seguridad. En respuesta, Tomás Uribe lo calificó como “el heredero de las FARC” y solicitó información ciudadana para la defensa de su familia. El concejal Daniel Briceño también se sumó a las críticas, llamándolo el “candidato de las Farc”.
Este cruce de acusaciones refleja la profunda división que su figura genera. Dentro del Pacto Histórico, su candidatura es vista como una opción de coherencia y experiencia, capaz de unificar a la izquierda tradicional y disputar el liderazgo con perfiles más disruptivos como el de Daniel Quintero.
En resumenLa precandidatura de Iván Cepeda consolida una opción de continuidad del proyecto de Gustavo Petro dentro del Pacto Histórico, centrada en la paz y los derechos humanos. Su lanzamiento ha avivado la polarización con el uribismo y lo posiciona como un fuerte contendiente en la consulta interna de la izquierda.