Tras el asesinato de su hijo, el senador Miguel Uribe Turbay, Miguel Uribe Londoño ha sido oficializado como el quinto precandidato presidencial del Centro Democrático. Esta decisión reconfigura la contienda interna del uribismo y posiciona a una figura que encarna tanto el duelo por la violencia política como la continuidad de un legado. La entrada de Miguel Uribe Londoño a la contienda presidencial del Centro Democrático marca un punto de inflexión en la carrera por la nominación de la derecha para 2026. La decisión, tomada por unanimidad por la familia Uribe Turbay y acogida por la dirección del partido y los demás precandidatos —María Fernanda Cabal, Paloma Valencia, Paola Holguín y Andrés Guerra—, se formalizó el 22 de agosto. Uribe Londoño, quien fue concejal de Bogotá y senador en la década de los 90, asume las banderas de su hijo en un contexto de alta carga emocional y estratégica. Su primera aparición pública como precandidato fue en un homenaje a su hijo en el parque El Golfito, donde el expresidente Álvaro Uribe Vélez lo acompañó.
La senadora María Fernanda Cabal expresó que la decisión era un deseo del padre que debía ser honrado, afirmando: “Es el deseo de él como padre de Miguel y siento que eso hay que honrarlo”. Por su parte, Paloma Valencia le dio la bienvenida, señalando que “si el padre de nuestro Mártir Miguel quiere participar, nuestro deber es darle espacio”.
El mecanismo de selección del candidato único del partido será una encuesta internacional a realizarse entre diciembre de 2025 y enero de 2026. El ganador participará posteriormente en una consulta interpartidista de una “unidad democrática de base popular” en marzo, buscando consolidar un bloque unificado de la derecha.
Este movimiento se produce en un momento en que el expresidente Uribe Vélez, tras recuperar su libertad, ha intensificado su actividad política, reuniéndose con figuras como el senador conservador Efraín Cepeda, también con aspiraciones presidenciales, para explorar alianzas.
En resumenLa oficialización de Miguel Uribe Londoño como precandidato del Centro Democrático, en reemplazo de su hijo asesinado, introduce un factor emocional y de legado en la contienda. La decisión, respaldada por el partido y sus figuras, aplaza la selección del candidato único hasta inicios de 2026, mientras se tejen alianzas con otros sectores de la derecha de cara a las elecciones.