Esta movida estratégica indica la importancia que los líderes le otorgan al control del Legislativo como plataforma de poder e influencia. La campaña se ve directamente impactada por la situación en Venezuela, que se ha convertido en un tema central del debate, obligando a los candidatos a posicionarse frente a la intervención estadounidense y el futuro de las relaciones bilaterales. El desempeño de los partidos en marzo definirá alianzas, fortalecerá o debilitará candidaturas presidenciales y establecerá el mapa de gobernabilidad para el próximo cuatrienio.