La aguda tensión entre el Gobierno y la oposición se ha trasladado al ámbito judicial con la radicación de denuncias penales contra varios congresistas. Ministros del gabinete acusan a los legisladores de menoscabo de la integridad nacional por presuntamente haber incentivado una intervención militar extranjera en Colombia. La controversia surgió tras la operación militar de Estados Unidos en Venezuela que culminó con la captura de Nicolás Maduro, y las posteriores declaraciones del presidente Donald Trump que no descartaban una acción similar en Colombia. En este contexto, varios congresistas de oposición publicaron mensajes en redes sociales que fueron interpretados por el gobierno como un respaldo a una posible agresión externa.
Los ministros del Trabajo, Antonio Sanguino, y de Justicia, Andrés Idárraga, formalizaron las denuncias ante la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia.
Entre los denunciados se encuentran los senadores Jhonatan Ferney Pulido (Jota Pe Hernández) y María Fernanda Cabal, y los representantes Lina María Garrido y Miguel Polo Polo.
El ministro Sanguino afirmó que las conductas "podrían encuadrarse en los delitos de menoscabo de la integridad nacional y participación en hostilidades contra la patria". El gobierno sostiene que estos pronunciamientos exceden la libertad de expresión y vulneran el deber constitucional de los congresistas de defender la soberanía. Sin embargo, algunos análisis sugieren que las denuncias tienen escasas posibilidades de prosperar jurídicamente, enmarcando la acción más como una estrategia política para confrontar a la oposición en un momento de alta polarización.
En resumenLa judicialización del debate político, a través de denuncias contra congresistas opositores, marca una escalada en la confrontación entre el Gobierno y la oposición, poniendo a prueba los límites de la libertad de expresión y la defensa de la soberanía nacional.