El gobierno, a través del ministro del Interior, Armando Benedetti, argumentó que la inasistencia se ajustaba a la ley, pues no se habían cumplido los cinco días hábiles que otorga la Ley Quinta para responder al cuestionario del Congreso. Esta maniobra fue vista por la oposición como una forma de evadir el control político sobre una medida que le permite al Ejecutivo legislar por decreto en materia fiscal, incluyendo la creación de nuevos impuestos, después de que el Congreso archivara la reforma tributaria. El presidente del Senado, Lidio García, advirtió que el debate se llevará a cabo de todas formas, incluso sin la presencia de los ministros, para que el Congreso ejerza su función de control. La controversia escaló al punto que el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, quien asistió al Capitolio para el trámite de ascensos militares, declaró que se retiraría de la sesión si se iniciaba el debate de control político sobre la emergencia. Este enfrentamiento subraya la profunda tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo sobre los límites del poder presidencial y la validez de recurrir a un estado de excepción por razones fiscales que, según críticos como el expresidente Iván Duque, no constituyen un hecho sobreviniente que lo justifique.