La decisión de la Corte de no interrumpir su receso generó “mal sabor” y evidenció divisiones internas entre los magistrados. El magistrado Ibáñez fue enfático al señalar que, frente a situaciones de estados de excepción, “la justicia no puede estar paralizada”. La iniciativa de reforma legislativa, por tanto, nace desde el propio poder judicial como una respuesta directa a lo que se percibe como una vulnerabilidad en el sistema de pesos y contrapesos. El objetivo es eliminar cualquier vacío legal que permita que decisiones gubernamentales de gran impacto, como las tomadas bajo un estado de emergencia, queden sin revisión judicial inmediata por razones del calendario.