Este método, sin embargo, no garantiza el éxito electoral, como lo demuestran los casos de Germán Vargas Lleras en 2018 y Alex Char en 2022, quienes a pesar de presentar millones de firmas, no alcanzaron sus objetivos presidenciales.

La Registraduría tendrá un mes para validar los apoyos, un proceso que determinará qué movimientos significativos de ciudadanos podrán inscribir formalmente a sus candidatos para la primera vuelta presidencial. La proliferación de aspirantes por firmas, con 91 grupos inscritos, evidencia la crisis de los partidos políticos y una creciente fragmentación en el panorama electoral.