El 17 de diciembre finaliza el plazo para que los aspirantes presidenciales que optaron por el mecanismo de recolección de firmas radiquen sus apoyos ante la Registraduría. Este hito es crucial para definir el abanico de candidatos por fuera de los partidos tradicionales que competirán en 2026. La recolección de firmas se ha consolidado como una demostración de músculo financiero y una estrategia para iniciar campañas de manera anticipada. Diversos precandidatos han anunciado la entrega de un número significativo de rúbricas, superando ampliamente el mínimo de 630.000 exigido. Abelardo de la Espriella lidera con 4,8 millones de firmas, seguido por Mauricio Lizcano con más de 1,8 millones, y Aníbal Gaviria con 1,6 millones. Otros aspirantes como Vicky Dávila (1,3 millones), David Luna (1,3 millones), Claudia López (1,2 millones), Daniel Palacios (1,2 millones) y Mauricio Cárdenas (1,1 millones) también han formalizado sus aspiraciones por esta vía.
Este método, sin embargo, no garantiza el éxito electoral, como lo demuestran los casos de Germán Vargas Lleras en 2018 y Alex Char en 2022, quienes a pesar de presentar millones de firmas, no alcanzaron sus objetivos presidenciales.
La Registraduría tendrá un mes para validar los apoyos, un proceso que determinará qué movimientos significativos de ciudadanos podrán inscribir formalmente a sus candidatos para la primera vuelta presidencial. La proliferación de aspirantes por firmas, con 91 grupos inscritos, evidencia la crisis de los partidos políticos y una creciente fragmentación en el panorama electoral.
En resumenEl 17 de diciembre es la fecha límite para que los candidatos presidenciales por firmas presenten sus apoyos, marcando un paso clave en la configuración de la contienda de 2026. Aunque la recolección masiva de firmas demuestra capacidad logística y financiera, el éxito en las urnas no está garantizado, y la Registraduría iniciará un proceso de validación de un mes.