El Pacto Histórico, por ejemplo, busca repetir el éxito de su consulta de 2022.

Sin embargo, el mecanismo enfrenta serios desafíos.

El más notable es la decisión de Abelardo de la Espriella de no participar, lo que debilita la consulta de la derecha como un escenario de unificación. De la Espriella ha criticado el mecanismo por el gasto estatal que implica y ha propuesto una encuesta como método alternativo, argumentando que varios sectores vetaron su participación desde el principio. Por otro lado, en la izquierda, la posible ausencia de figuras como Daniel Quintero podría restarle participación y contundencia. A pesar de estas controversias, los partidos Conservador y del Centro Democrático siguen considerando las votaciones de marzo como la vía idónea para conformar un bloque sólido.

El resultado y la participación en estas consultas serán un primer termómetro electoral y definirán en gran medida el abanico de candidatos que competirán en mayo.