La iniciativa, que busca un recaudo significativamente menor al propuesto originalmente, enfrenta una fuerte oposición y ponencias de archivo que amenazan con su hundimiento. El proyecto, que originalmente aspiraba a recaudar 26 billones de pesos, fue ajustado a 16,3 billones y finalmente la ponencia positiva radicada contempla solo 10 billones.

Para lograr algún consenso, el Ministerio de Hacienda eliminó los puntos más controvertidos, como los impuestos a los combustibles, a las iglesias y las sobretasas al carbono.

A pesar de estos cambios, el respaldo político es mínimo: la ponencia positiva fue radicada con apenas siete firmas, un número insuficiente para garantizar su aprobación.

En contraste, se han presentado al menos dos ponencias de archivo, una del senador Efraín Cepeda (Partido Conservador) y otra de la representante Katherine Miranda (Alianza Verde), quienes consideran la iniciativa inconveniente.

El senador Cepeda ha declarado con confianza: "Tenemos los votos para hundirla". El ambiente en el Congreso es tan adverso que una sesión reciente tuvo que ser levantada por falta de quórum, y el debate fue reagendado para esta semana. Con el receso legislativo iniciando el 16 de diciembre, el tiempo para la discusión es extremadamente limitado, lo que aumenta la probabilidad de que el Gobierno sufra una nueva derrota legislativa en materia económica, similar a lo ocurrido hace un año con un proyecto similar.