Miranda afirmó que la reforma "afecta directamente a los más pobres y a la clase media" y que "Colombia no necesita —ni resiste— otra reforma que suba la tributación agregada a hogares y empresas".

Las críticas apuntan a gravámenes sobre la gasolina y las compras virtuales en plataformas como Shein o Temu.

Ante la creciente oposición, el Gobierno ajustó su meta inicial de 26 billones a 16,3 billones, reduciendo el impuesto a la cerveza del 30% al 15%. Sin embargo, el Ejecutivo advierte que el hundimiento del proyecto pone en riesgo el pago de la deuda externa, mientras el presidente Petro calificó las críticas de Cepeda como irresponsables, instándolo a dejar de ser "mentiroso". La falta de apoyo y el ajustado calendario legislativo hacen muy improbable su aprobación.