Ocupaba el cargo de secretario en la Corporación Cultural Casa Kolacho, una de las organizaciones más influyentes en la transformación social y artística de la Comuna 13. Su labor era fundamental para dar continuidad a un legado que ha permitido resignificar un territorio históricamente marcado por la violencia, convirtiéndolo en un referente de resiliencia, arte urbano y turismo comunitario. La noticia de su deceso, reportada en el contexto de otros siniestros viales, subraya la fragilidad de la vida y el vacío que deja en una comunidad que veía en él a una promesa para la nueva generación de gestores culturales. Los artículos no proporcionan detalles específicos sobre las circunstancias del accidente, más allá de calificarlo como un "trágico accidente de tránsito", centrando el enfoque en su impacto humano y cultural. Su partida representa un golpe sensible para los procesos artísticos y sociales que buscan consolidar la paz y ofrecer alternativas de vida a los jóvenes de la comuna, un trabajo en el que estaba plenamente involucrado a través de su rol en Casa Kolacho.