El oso de anteojos Tamá, cuya historia había capturado la atención del país, falleció trágicamente el 17 de diciembre de 2025 durante la operación aérea que lo transportaba para ser liberado en su hábitat natural. Este desenlace ha generado un profundo dolor en las organizaciones de conservación y en la ciudadanía que seguía con esperanza su proceso de rehabilitación. El fallecimiento fue confirmado por Parques Nacionales Naturales de Colombia y la Fundación Parque Jaime Duque, entidades que lideraron un meticuloso proceso de preparación de más de una década para su reintroducción a la vida silvestre. Tamá, un ejemplar fuerte de más de 174 kilos y 1,85 metros, se encontraba en excelente estado de salud antes de iniciar su viaje final hacia el Parque Nacional Natural Tamá.
El traslado aéreo, que contaba con acompañamiento médico especializado, se complicó debido a condiciones meteorológicas adversas que impidieron el aterrizaje.
Durante el vuelo de regreso al aeropuerto Camilo Daza de Cúcuta, el oso presentó signos de dificultad respiratoria. A pesar de la aplicación inmediata de maniobras de reanimación por parte del equipo veterinario a bordo, Tamá no respondió y falleció. Las entidades involucradas destacaron que el proceso de liberación se venía consolidando desde hacía tres años con la participación de múltiples organizaciones y se realizó siguiendo todos los protocolos éticos y científicos. La muerte de Tamá no solo representa la pérdida de un individuo, sino también un revés para los esfuerzos de conservación de esta especie vulnerable. Las causas exactas de su deceso serán determinadas por especialistas, y el caso deja importantes reflexiones y aprendizajes para futuros procesos de rehabilitación y liberación de fauna silvestre en el país.
En resumenLa muerte del oso Tamá durante su traslado para ser liberado es un duro golpe para la conservación en Colombia. El incidente, ocurrido a pesar de años de preparación y estrictos protocolos, subraya los complejos desafíos de la reintroducción de fauna silvestre y deja un legado de tristeza y lecciones para futuras iniciativas.