Tamá había sido preparado durante más de una década para su regreso a la vida silvestre, en un esfuerzo conjunto liderado por Parques Nacionales Naturales de Colombia y la Fundación Parque Jaime Duque. El proceso de liberación había comenzado formalmente el 16 de diciembre, y el oso, que pesaba más de 174 kilos y medía 1,85 metros, se encontraba en excelente estado de salud tras rigurosas evaluaciones médicas. Sin embargo, durante el traslado aéreo, el vuelo enfrentó condiciones meteorológicas adversas que impidieron el aterrizaje y obligaron a la tripulación a regresar al aeropuerto de Cúcuta. Fue en el trayecto de vuelta cuando Tamá presentó signos de dificultad respiratoria. A pesar de la intervención inmediata del equipo médico a bordo, que aplicó maniobras de reanimación, el animal no logró recuperarse. Las entidades involucradas expresaron su tristeza por el desenlace y reafirmaron su compromiso con la protección de la fauna. En un comunicado conjunto, señalaron: “Su historia refuerza nuestro compromiso de seguir trabajando por la protección de la fauna silvestre y la vida”. Las causas exactas de la muerte serán determinadas por especialistas, pero el trágico final de Tamá subraya los complejos riesgos asociados a los procesos de reintroducción de especies a su entorno natural, dejando importantes reflexiones para futuros esfuerzos de conservación en el país.