Fue durante este vuelo de retorno que Tamá presentó una emergencia médica con signos de dificultad respiratoria. A pesar de los esfuerzos del equipo veterinario a bordo, que aplicó maniobras de reanimación, el oso no logró sobrevivir. Las entidades destacaron que Tamá, con un peso de 174 kilos y una altura de 1,85 metros, se encontraba en excelente estado de salud antes del vuelo y que todo el proceso se rigió por estrictos protocolos éticos y científicos.

Su historia había capturado la atención del país, generando una gran expectativa por su regreso a la libertad. Su fallecimiento ha sido calificado como una dolorosa pérdida que refuerza el compromiso de seguir trabajando por la protección de las especies amenazadas.