La versión inicial que circuló apuntaba a un posible ataque de un francotirador, pero fue descartada por las investigaciones de balística. El abogado explicó que el comandante portaba un fusil, un arma no usual para su rango, como parte de la dotación especial debido a una orden de acuartelamiento emitida tras un hostigamiento a un batallón cercano.

Liliana Cruz, trabajadora social del municipio y coordinadora del Plan de Intervenciones Colectivas (PIC), llevaba cuatro meses viviendo en Chiscas con su pareja y era una figura apreciada en la comunidad. La Alcaldía de Ramiriquí, su municipio natal, emitió un comunicado lamentando su fallecimiento. El subintendente Ruiz Bolívar, de 26 años, fue suspendido de sus funciones mientras avanza la investigación y, según su defensa, se encuentra a disposición de la Fiscalía para responder por los hechos, aunque no ha sido capturado al considerarse un acto sin intención. La tragedia ha dejado un profundo dolor en la comunidad y ha abierto un debate sobre la manipulación de armas de dotación fuera de servicio.