La sentencia, con ponencia del magistrado René Molina Cárdenas, sostiene que Uribe fue "líder y dirigente" del grupo criminal que operaba desde su hacienda La Carolina, en Yarumal.

La decisión critica duramente al juez de primera instancia por una valoración "fragmentada" y "casi desconcertante" de las pruebas, desestimando testimonios clave como el del mayor retirado Juan Carlos Meneses. Según el tribunal, las declaraciones de varios testigos coincidían en señalar el "liderazgo y las tareas centrales, de dirección y financiamiento" de Uribe en la organización. En cuanto al homicidio del conductor Camilo Barrientos, el fallo concluyó que Uribe solicitó colaboración policial para ejecutar el crimen.

La condena incluye una multa de 6.500 salarios mínimos, una inhabilidad de 20 años para ejercer cargos públicos y niega la posibilidad de prisión domiciliaria. La defensa, encabezada por el abogado Jaime Granados, anunció que interpondrá un recurso de impugnación ante la Corte Suprema de Justicia. La noticia generó reacciones polarizadas: mientras el expresidente Álvaro Uribe expresó su "profundo dolor", figuras como el senador Iván Cepeda celebraron la decisión como una victoria para las víctimas y la justicia.