El homicidio de Jaime Esteban Moreno Jaramillo, un estudiante de la Universidad de los Andes de 20 años, ha generado una profunda conmoción en Colombia y ha puesto de relieve la creciente intolerancia y violencia en la vida nocturna de Bogotá. El joven fue asesinado tras recibir una brutal golpiza en la madrugada del 31 de octubre de 2025, después de asistir a una fiesta de Halloween en el Before Club, en la localidad de Chapinero. Según la investigación de la Fiscalía, el ataque se originó por una presunta y no verificada acusación de acoso hacia una de las mujeres que acompañaban a los agresores. Los principales sospechosos son Juan Carlos Suárez Ortiz, también estudiante de la Universidad de los Andes, quien fue capturado en flagrancia, y Ricardo González Castro, quien se encuentra prófugo. Videos de cámaras de seguridad han sido cruciales para reconstruir los hechos, mostrando cómo Moreno fue perseguido y atacado sin posibilidad de defensa. Un testigo clave, amigo de la víctima, relató que los agresores los amenazaron diciendo: “Váyanse de aquí o los cascamos”.
La fiscal del caso describió la agresión como una “paliza inmisericorde” y reveló que Moreno “se ahogaba con su propia sangre”.
El dictamen de Medicina Legal confirmó la causa de muerte como un “trauma craneoencefálico severo”. El proceso judicial contra Suárez Ortiz ha estado marcado por la atención mediática y algunos contratiempos, como el cambio de fiscal tras una deficiente argumentación inicial. La defensa de Suárez ha intentado argumentar que no hubo intención de matar, mientras la Fiscalía, la Procuraduría y los abogados de la víctima han solicitado medida de aseguramiento en centro carcelario, argumentando que representa un peligro para la sociedad. El caso ha reabierto el debate sobre la seguridad en los eventos universitarios, la responsabilidad de los establecimientos nocturnos y la preocupante normalización de la violencia como método para resolver conflictos.
En resumenEl asesinato de Jaime Esteban Moreno, un joven universitario, a manos de otros jóvenes tras una fiesta en Bogotá, ha expuesto una grave crisis de intolerancia social. Mientras uno de los principales sospechosos enfrenta un proceso judicial por homicidio agravado, las autoridades continúan la búsqueda de un segundo agresor, en un caso que ha generado un clamor nacional por justicia y una reflexión sobre la violencia urbana.