La búsqueda de estos niños continúa siendo una causa activa para muchas familias. La conmemoración también ha servido para reflexionar sobre la preparación del país ante desastres. Carlos Carrillo, director de la UNGRD, admitió que, incluso hoy, la entidad no cuenta con los recursos financieros para enfrentar una emergencia de similar magnitud, lo que genera preocupación sobre la capacidad de respuesta del Estado. El alcalde de Armero en 1985 había advertido sobre el peligro inminente, convirtiendo la tragedia en un símbolo de una catástrofe anunciada.