Según testimonios, fueron interceptados por un grupo de aproximadamente ocho hombres que los intimidaron con armas blancas para despojarlos de sus pertenencias. En un intento de resistencia, Alejandro fue apuñalado y, a pesar de los esfuerzos por trasladarlo a un centro médico, las heridas resultaron fatales.
La víctima era padre de dos hijos y había comenzado en su nuevo empleo tan solo 20 días antes. Este crimen ha provocado una fuerte reacción de la comunidad y los residentes del sector, quienes exigen mayor presencia policial y la instalación de un Centro de Atención Inmediata (CAI) cercano al puente para garantizar la seguridad de los miles de ciclistas que lo utilizan a diario. Aunque la Policía Metropolitana de Bogotá sostiene que el robo de bicicletas ha disminuido un 19%, este caso evidencia la persistencia de la violencia y la peligrosidad en ciertos corredores viales de la capital.










