Por otro, las interpretaciones políticas siguen generando controversia.

Las altas cortes rechazaron calificativos de “genialidad” sobre la toma, calificándola de “barbarie” y “acto terrorista”.

Este aniversario también ha servido para revelar documentos inéditos, como una llamada del entonces senador Luis Carlos Galán al presidente Belisario Betancur, en la que este último le informó sobre la decisión de no negociar con el M-19, una postura respaldada por varios expresidentes. El documento detalla el silencio de Betancur ante la pregunta de Galán sobre la petición de cese al fuego del presidente de la Corte, Alfonso Reyes Echandía. El saldo de la tragedia, con cerca de 100 muertos —incluidos 11 magistrados— y al menos 11 desaparecidos forzados, sigue siendo una herida que divide al país, con debates sobre la proporcionalidad de la retoma militar y la destrucción de archivos judiciales clave.