Su historia en Haceb comenzó en los años 40, cuando junto a Acevedo levantaron la primera hornilla de la empresa. Inició como mensajero y a lo largo de su carrera pasó por áreas clave como Prototipos, Diseño y Servicio Técnico, siendo testigo y protagonista del crecimiento de la compañía. La relación entre ambos trascendió lo laboral, forjando un lazo de profunda amistad.

Un gesto que simboliza esta unión fue el regalo que Acevedo le hizo a Bedoya al cumplir 45 años de servicio: un Renault 4. La hija de Bedoya, Blanca Oliva, relató a El Colombiano una conversación que refleja la cercanía entre ambos: “Mi padre, un día hablando con don José María, le dijo que, si él se iba, que se lo llevara, y así fue”.

Esta coincidencia en sus fallecimientos, con solo tres días de diferencia, ha sido interpretada por sus allegados como el cierre de un ciclo de vida compartido. Con su partida, se va una parte fundamental de la memoria industrial de Antioquia y del país.