La muerte de la pareja de motociclistas Viviana Suárez y Carlos Cadavía en la Avenida Mutis de Bogotá, arrollados por un conductor que presuntamente participaba en piques ilegales y se dio a la fuga, ha desatado una ola de indignación nacional. La investigación se centra en capturar al responsable, mientras la familia de las víctimas, que dejaron un niño huérfano, clama por justicia. El siniestro ocurrió en la mañana del 31 de octubre, cuando un Volkswagen Jetta blanco perdió el control, invadió el carril contrario y embistió a la pareja, que se dirigía a sus trabajos en motocicletas separadas. El impacto fue tan violento que ambos fallecieron en el lugar.
Testigos y videos posteriores al accidente mostraron a los ocupantes del vehículo en aparente estado de embriaguez. El hermano de una de las víctimas, Jhon Anderson Isaza, relató haber visto “unas botellas de licor” dentro del carro volcado. En medio de la confusión, el conductor logró huir. Posteriormente, la pareja que lo acompañaba, Edwin Delgado y Camila Bermúdez, emitió un comunicado identificando al conductor como Rubén Romero, a quien habrían contratado como conductor elegido.
Las autoridades confirmaron que el vehículo estaba vinculado a “rodadas de Halloween” y convocatorias de piques ilegales. La madre de Viviana Suárez exigió que el responsable pague por el daño causado: “Lo único que pedimos es que nos ayuden a ubicar a ese tipo, porque tiene que haber justicia… que pague con cárcel”. El caso ha puesto de relieve la peligrosidad de la conducción irresponsable y las carreras clandestinas en la capital.
En resumenEl fatal accidente en la Avenida Mutis, que cobró la vida de una pareja y dejó a un niño huérfano, expone las consecuencias letales de la conducción en estado de ebriedad y los piques ilegales. Mientras las autoridades buscan al conductor fugitivo, ya identificado, el caso se ha convertido en un símbolo de la impunidad y la indignación ciudadana frente a la irresponsabilidad al volante.