Este hecho se suma a la oleada de violencia que afecta al suroccidente del país.

Según Indepaz, esta es la masacre número 67 registrada en Colombia durante 2025.

La autoría del ataque ha sido objeto de disputa entre grupos armados.

Inicialmente, se atribuyó a las disidencias de las FARC comandadas por alias “Iván Mordisco”.

Sin embargo, esta facción emitió un comunicado negando su participación y responsabilizando al frente “Yair Bermúdez”, un grupo que se apartó de su estructura en 2023 y que ahora operaría de manera independiente o en alianza con otras disidencias.

Esta situación evidencia la compleja fragmentación y las luchas internas entre las organizaciones criminales que operan en la región. El ataque se enmarca en un contexto de creciente inseguridad en el Cauca, que ha sufrido otros atentados recientes como carros bomba y ataques a la fuerza pública.