Duarte Díaz, de 52 años, fue asesinado por sicarios el 27 de octubre. Era conocido en Bogotá como el propietario de la cadena de restaurantes Bull Rock Parrilla Bar. Sin embargo, las investigaciones posteriores a su muerte revelaron que tenía un historial criminal en Argentina, donde era investigado por presuntos nexos con el Clan Úsuga y por lavado de dinero. En dicho país, Duarte presidió la empresa International Trade & Commerce S.A. (ITC), a través de la cual habría realizado transacciones sospechosas, incluyendo un convenio con el club de fútbol Rosario Central en 2016 y la participación en el caso conocido como “Narco-arroz”, un intento de enviar cocaína a África.

Junto a otros socios colombianos, también habría adquirido condominios para blanquear capitales.

A pesar de su prontuario en el exterior, en Colombia solo enfrentaba procesos por cobro de dinero y, al parecer, utilizaba identidades falsas para evadir a las autoridades.

Su violenta muerte sugiere un ajuste de cuentas relacionado con sus actividades ilícitas, lo que ha motivado una investigación transnacional para desentrañar la red criminal con la que presuntamente operaba.