Las víctimas, Viviana Suárez Isaza y su esposo, Carlos Mario Cadavía Sierra, se dirigían a sus trabajos en motocicletas separadas la mañana del 31 de octubre cuando fueron arrollados por un Volkswagen Jetta GLI blanco.

El vehículo, que se desplazaba a alta velocidad, perdió el control, invadió el carril contrario y los impactó, causándoles la muerte de forma instantánea.

La pareja dejó huérfano a un niño de tres años. Testigos y familiares, como la madre de Viviana, Luz Dary Isaza, afirmaron que los ocupantes del carro estaban en estado de alicoramiento, y se encontraron botellas de licor en el interior del vehículo volcado. El conductor, posteriormente identificado como Rubén Romero, quien habría sido contratado como “conductor elegido”, huyó de la escena.

Las autoridades, incluyendo al secretario de Seguridad César Restrepo, revelaron que el vehículo tendría un historial de participación en “rodadas de Halloween” y piques ilegales, lo que se ha convertido en una línea de investigación clave. La madre de la víctima clamó por justicia: “Lo único que pedimos por los medios es que nos ayuden a ubicar a ese tipo, porque tiene que haber justicia… que pague con cárcel”. La Policía de Tránsito adelanta la búsqueda del prófugo para que responda por el delito de homicidio culposo agravado.