La agresión le provocó un trauma craneoencefálico severo que le causó la muerte.

Por el hecho fueron capturadas tres personas, aunque dos mujeres fueron posteriormente liberadas por falta de pruebas, quedando detenido Juan Carlos Suárez Ortiz, de 27 años y también estudiante de la misma universidad.

Las autoridades buscan a un cuarto implicado, un hombre que vestía un disfraz de conejo.

La defensa del principal sospechoso ha sugerido que la agresión fue una reacción a una supuesta “conducta inapropiada” de Moreno, versión que la familia de la víctima y su abogado rechazan categóricamente. Testigos, incluyendo un amigo que lo acompañaba y una vecina llamada Emperatriz Carreño, aseguran que el ataque fue desproporcionado y sorpresivo. Carreño relató conmovida: “Fue terrible.

Él se toteó la cabeza por este lado, eran borbotones de sangre”.

La familia del joven emitió una carta expresando su inmenso dolor: “Hoy nos enfrentamos al peor dolor que un padre, una madre, unos abuelos y su núcleo familiar pueden experimentar”.

El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, se comprometió a que el crimen no quede en la impunidad, mientras la Universidad de los Andes lamentó el suceso y ofreció su colaboración. El caso ha sido ampliamente comparado con la muerte de Luis Andrés Colmenares, ocurrida hace 15 años en circunstancias similares.