Además, las autoridades argentinas lo investigaron por presuntamente usar el mundo del fútbol para blanquear capitales.

A través de su empresa International Trade & Commerce S.A. (ITC), habría firmado acuerdos con clubes como Rosario Central para la compraventa de jugadores. También se le relaciona con la empresa Hard Business, que presuntamente lavó dinero a través de la boletería de partidos amistosos de la Selección Colombia en 2014. A pesar de estos antecedentes, en Colombia solo tenía procesos abiertos por cobro de dinero y se movía con identidades falsas.