La trágica muerte de la pareja de motociclistas Viviana Suárez y Carlos Cadavía, arrollados en Bogotá por un conductor que presuntamente se encontraba en estado de embriaguez y se dio a la fuga, ha generado una profunda indignación y un clamor por justicia. El siniestro ha puesto de relieve la impunidad y los peligros asociados a la conducción irresponsable en la capital. El accidente ocurrió en la mañana del 31 de octubre en la avenida Mutis (calle 63), cuando la pareja se dirigía a sus trabajos en dos motocicletas distintas. Un vehículo Volkswagen Jetta blanco que circulaba a alta velocidad por la calzada contraria perdió el control, saltó el separador y los embistió, causándoles la muerte en el lugar y dejando a su hijo de tres años huérfano.
Testigos y familiares reportaron que dentro del vehículo siniestrado se encontraron botellas de licor.
Los ocupantes del carro, en aparente estado de alicoramiento, intentaron huir.
Aunque la pareja que iba como pasajera, Edwin Delgado y Camila Bermúdez, fue retenida por la comunidad, el conductor logró escapar. Posteriormente, Delgado y Bermúdez emitieron un comunicado identificando al conductor como Rubén Romero, a quien habían contratado como "conductor elegido" tras haber consumido licor la noche anterior en una caravana de Halloween. Un video de seguridad muestra el momento en que Romero se sube al vehículo para iniciar el recorrido. La madre de Viviana Suárez, Luz Dary Isaza, clamó por justicia en medios: "Lo único que pedimos... es que nos ayuden a ubicar a ese tipo, porque tiene que haber justicia... que pague con cárcel o con lo que sea, porque yo sé que ella no merecía haberse ido así".
Las autoridades investigan si el vehículo participaba en piques ilegales y continúan la búsqueda del conductor prófugo.
En resumenUna pareja, Viviana Suárez y Carlos Cadavía, murió arrollada en Bogotá por un vehículo cuyo conductor, identificado como Rubén Romero, presuntamente estaba ebrio y se dio a la fuga. Las víctimas, que dejaron un hijo huérfano, fueron impactadas cuando se dirigían a sus trabajos. La familia exige justicia mientras las autoridades buscan al responsable, quien había sido contratado como conductor elegido por los dueños del carro.