La muerte de María José Ardila, una joven de 23 años en Cali, tras participar en un reto de consumo extremo de alcohol en una discoteca durante la celebración de su cumpleaños, ha encendido las alarmas sobre las prácticas de riesgo promovidas por establecimientos nocturnos. El caso ha derivado en una investigación formal de la Fiscalía y un debate sobre la responsabilidad de los locales comerciales. La tragedia ocurrió cuando Ardila aceptó un desafío en el Sagsa Bar que ofrecía un premio de 1,5 millones de pesos, el cual luego ascendió a 2 millones, a cambio de ingerir una serie de bebidas alcohólicas en un tiempo récord. Según su padre, Andrés Ardila, el reto incluía tomar un "cucaracho", varios shots y cerveza de forma acelerada. Durante el desafío, la joven se sintió mal y, según un video, exclamó: "¿Esto qué es? ¿Qué es esto tan horrible?
", lo que llevó a su padre a sospechar que pudo tratarse de licor adulterado. Poco después, se desmayó, vomitó y broncoaspiró, lo que le provocó un paro respiratorio y un daño cerebral irreversible que culminó con su desconexión y fallecimiento.
El padre denunció negligencia por parte del establecimiento, asegurando que no contaba con personal capacitado para atender la emergencia.
Tras conocerse la noticia, la cuenta de Instagram de la discoteca presentó "inconvenientes técnicos" y fue desactivada temporalmente. La Alcaldía de Cali y la Fiscalía iniciaron investigaciones para determinar las responsabilidades del bar, mientras Asobares también realizó una inspección al local.
En resumenLa muerte de María José Ardila es una trágica advertencia sobre los peligros del consumo excesivo de alcohol, especialmente cuando es incentivado por establecimientos comerciales. Su caso ha impulsado investigaciones sobre la responsabilidad de la discoteca y ha generado una necesaria conversación acerca de la regulación de estas peligrosas promociones para evitar futuras tragedias.