Esta publicación le costó el exilio, llevándolo a vivir en Ecuador, Estados Unidos y Europa.
Regresó a Colombia en la década de los 90, tras la muerte de Escobar, y continuó su labor investigativa. Castillo se caracterizó por su rigurosidad, privilegiando siempre la prueba documental y la verificación de fuentes, y por su aversión al protagonismo mediático. En 2020 fundó su propio medio digital, El Diario Alternativo, con el propósito de presentar “la verdad en su contexto”. Su legado es el de un periodismo valiente que no temió ponerle nombre y rostro al poder de la mafia.













