Stone viajó a Cali para realizarse una liposucción y un levantamiento de glúteos brasileño.

Aunque el procedimiento fue considerado inicialmente exitoso, una semana después fue hallada inconsciente en el hotel donde se recuperaba y falleció posteriormente en la Fundación Valle del Lili. Su esposo, Michael Stone, expresó su desconfianza en la versión inicial de un paro cardíaco y pidió una investigación exhaustiva, afirmando: “No confío en nada de lo que ha ocurrido en Colombia.

Necesitamos respuestas”.

En respuesta a la tragedia, la Secretaría de Salud de Cali realizó una inspección en el centro médico donde se practicó la cirugía. Durante la visita, se detectó un “incumplimiento en el componente de talento humano en salud”, lo que motivó el cierre temporal del servicio de cirugía estética de la institución. La clínica presentó un requerimiento de subsanación que está siendo evaluado.

El caso ha escalado a nivel diplomático y judicial, con investigadores estadounidenses desplazándose a Cali para revisar los registros clínicos y los protocolos aplicados.

La muerte de la detective Stone reabre el debate sobre la seguridad de los procedimientos estéticos en el país y la regulación del turismo médico, que atrae a miles de extranjeros anualmente.