Los reportes sobre el número de heridos varían entre cinco y diez uniformados, quienes fueron evacuados por vía aérea a centros asistenciales en Popayán y Cali para recibir atención médica especializada. El Ejército Nacional condenó el ataque, calificándolo como un “acto terrorista” y una “violación flagrante de los Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario” por el uso de métodos de guerra no convencionales que ponen en riesgo a la población civil. Tras el hecho, las Fuerzas Militares desplegaron un operativo para asegurar la zona y perseguir a los responsables. Este atentado se suma a una serie de hostigamientos y ataques con drones perpetrados por la misma estructura disidente en los municipios de Suárez y Argelia en los días previos, lo que demuestra la intensificación del conflicto en el Cauca, una región estratégica para las economías ilícitas y disputada por diversos grupos armados.