Fabio Castillo fue una figura clave en la historia del periodismo colombiano, especialmente durante la violenta época del narcoterrorismo.

Trabajó por más de 37 años en El Espectador, donde, junto al director Guillermo Cano, lideró investigaciones que desenmascararon el poder de los carteles de la droga. En 1983, fue fundamental en la publicación que reveló los antecedentes de Pablo Escobar en el narcotráfico, un hallazgo que marcó la lucha del periódico contra la mafia. Tras el asesinato de Guillermo Cano en 1986, Castillo publicó su obra más emblemática, “Los jinetes de la cocaína” (1987), un libro inédito que expuso las redes de testaferros y los engranajes del Cartel de Cali en un momento en que poco se sabía de su alcance.

Esta publicación le costó el exilio, viviendo en Quito, Miami, Madrid y París, aunque nunca abandonó la reportería. Regresó a Colombia en la década de 1990, tras la muerte de Escobar, y continuó su labor investigativa en El Espectador hasta 2016. Posteriormente, fundó su propio medio digital, El Diario Alternativo, con el propósito de presentar “la verdad en su contexto”.

Castillo privilegiaba la prueba documental y la verificación rigurosa, manteniéndose alejado del protagonismo mediático.

En una de sus últimas apariciones públicas, recordó su trabajo con Guillermo Cano y afirmó que el oficio de contar la verdad debe ser, en últimas, “un acto cívico”.