Poco después, se produjo un enfrentamiento entre el grupo armado y tropas del Ejército Nacional. Según un comunicado de las propias disidencias y una posterior confirmación del Ejército, el vehículo en el que se encontraban los jóvenes fue incinerado durante el combate, resultando en la muerte de Tovar, su acompañante y un miembro del grupo disidente. La identificación de los cuerpos se vio dificultada por el avanzado estado de calcinación, y Medicina Legal había estimado inicialmente que el proceso podría tardar hasta cinco años. Sin embargo, gracias a la intervención de una líder política que presionó para agilizar los análisis, se logró confirmar la identidad de las víctimas. La familia de la joven ha exigido a las autoridades un informe claro sobre las circunstancias exactas de su muerte, cuestionando los roles de los actores armados y la fuerza pública en el trágico desenlace. La Universidad Nacional ha convocado a jornadas en memoria de la estudiante, mientras su comunidad en Guachucal prepara su sepelio.