Según las investigaciones, los jóvenes fueron obligados a bajar de su vehículo y subidos a otro perteneciente al grupo armado.
Poco después, se produjo un enfrentamiento entre los insurgentes y tropas del Ejército Nacional, durante el cual el vehículo en el que se encontraban fue incinerado. Los cuerpos de Tovar, Marcillo y un presunto disidente fueron hallados calcinados en el lugar. La identificación de los restos fue un proceso complejo debido al estado de los cuerpos, y Medicina Legal llegó a advertir que podría tardar años, lo que generó angustia en las familias. Sin embargo, se aceleraron los análisis y se confirmó la identidad de las víctimas. La Universidad Nacional lamentó profundamente la pérdida, señalando que "la partida de Angie Pahola nos duele profundamente y nos recuerda la urgencia de construir un país en paz". La familia de la joven exige claridad sobre las circunstancias exactas de su muerte, cuestionando si fue víctima del fuego cruzado o de una acción directa, y pide a las autoridades una investigación transparente para que el caso no quede en la impunidad.













