La ciudad de Bucaramanga se encuentra de luto e indignada por el feminicidio de Cindy Vanessa Ramírez Sánchez, de 35 años, asesinada presuntamente por su pareja sentimental en la madrugada del 22 de octubre. Este crimen, que se suma a la alarmante cifra de violencia de género en Santander, ha generado un fuerte rechazo de organizaciones sociales y familiares, quienes denuncian un historial de maltrato que no fue atendido a tiempo. El presunto autor, José Miguel Barrios Galván, habría atacado a la víctima con un arma blanca mientras esta dormía en su vivienda del barrio Kennedy, al norte de la ciudad, después de una discusión aparentemente motivada por celos. Tras el crimen, el hombre huyó pero se entregó minutos después en un CAI cercano.
Las autoridades confirmaron que Barrios Galván tenía antecedentes por violencia intrafamiliar e inasistencia alimentaria.
La hermana de la víctima, Luz Amparo Sánchez, relató en un testimonio desgarrador que la relación de dos años estuvo marcada por agresiones físicas y verbales constantes, y que Cindy no se separaba por el bienestar de sus tres hijos, quienes ahora han quedado huérfanos. La Fundación Mujer y Futuro condenó el hecho, señalando que es el feminicidio número 15 en Santander en lo que va del año y que "detrás de cada feminicidio hay advertencias ignoradas".
La comunidad y la familia exigen justicia y medidas efectivas para proteger a las mujeres.
En resumenEl feminicidio de Cindy Vanessa Ramírez evidencia, una vez más, el fracaso de los sistemas de protección para mujeres víctimas de violencia de género en Colombia. La existencia de antecedentes de maltrato por parte del agresor subraya la urgencia de fortalecer las rutas de atención y actuar de manera preventiva para evitar que más vidas sean arrebatadas.