Las autoridades confirmaron que Barrios Galván tenía antecedentes por violencia intrafamiliar e inasistencia alimentaria.

La hermana de la víctima, Luz Amparo Sánchez, relató en un testimonio desgarrador que la relación de dos años estuvo marcada por agresiones físicas y verbales constantes, y que Cindy no se separaba por el bienestar de sus tres hijos, quienes ahora han quedado huérfanos. La Fundación Mujer y Futuro condenó el hecho, señalando que es el feminicidio número 15 en Santander en lo que va del año y que "detrás de cada feminicidio hay advertencias ignoradas".

La comunidad y la familia exigen justicia y medidas efectivas para proteger a las mujeres.