Conocido como 'Jalito', Aréiza era también integrante del Programa Nacional de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS). Fue reportado como desaparecido el 20 de octubre y su cuerpo fue encontrado dos días después con múltiples impactos de bala en la zona limítrofe entre las veredas La Calera y Cucurucho. Su muerte ocurre en un contexto de desplazamiento masivo que afecta a más de 2.000 campesinos en Briceño, quienes han huido de los enfrentamientos entre el Frente 36 de las disidencias de las FARC y el Clan del Golfo. El alcalde de Briceño, Noé Espinosa, lamentó el crimen y lo describió como "algo muy preocupante". Organizaciones como Indepaz y Corpades han condenado el homicidio, señalando que Aréiza es el líder social número 159 asesinado en Colombia en 2025, y el vigésimo cuarto en Antioquia.
La Personería Municipal ha exigido al Gobierno Nacional acciones urgentes para garantizar la protección de la población campesina y permitir un retorno seguro a sus tierras.










