El vehículo en el que se transportaba fue interceptado en un retén ilegal en la vía Panamericana, entre Popayán y Piendamó (Cauca), por hombres armados que se identificaron como miembros del Bloque Dagoberto Ramos.

Tanto ella como su acompañante, Jesús Adrián Marcillo, fueron llevados a la fuerza.

Durante su cautiverio, la familia denunció haber recibido llamadas extorsivas, aunque nunca se entregaron pruebas de supervivencia.

La Universidad Nacional, junto con familiares y amigos, realizó múltiples llamados por su liberación. La noticia de su fallecimiento fue confirmada por la universidad el 22 de octubre, aunque las circunstancias exactas de su muerte aún son materia de investigación. Versiones preliminares sugieren que pudo haber muerto calcinada dentro de un vehículo durante un enfrentamiento entre el grupo armado y el Ejército Nacional.

La comunidad universitaria ha convocado a homenajes en su memoria, mientras la familia exige a las autoridades celeridad para esclarecer los hechos y garantizar que el crimen no quede en la impunidad.