Cuatro de ellas murieron en el lugar: Jeidy Daneisy Morales, Daniela Yinet Mosquera, Luz Eneida Lame y Etelvina Mosquera.

Otras dos deportistas resultaron gravemente heridas y fueron trasladadas a centros asistenciales.

El suceso generó una profunda conmoción en la región del Cauca y en la comunidad deportiva del país. El hecho ha suscitado cuestionamientos sobre la falta de protocolos de seguridad ante fenómenos naturales en torneos comunitarios, especialmente en zonas rurales que son más vulnerables a las tormentas eléctricas. Expertos y autoridades han recordado la importancia de evitar refugiarse bajo árboles durante las tormentas, ya que estos actúan como pararrayos naturales. La tragedia también ha puesto de manifiesto las precarias condiciones en las que a menudo se desarrolla el deporte aficionado en Colombia, sin los recursos ni las medidas de seguridad mínimas para proteger la integridad de los participantes.