Tras nueve días de una angustiosa operación de búsqueda y rescate, las autoridades confirmaron el hallazgo de los cuerpos sin vida de los siete mineros que quedaron atrapados en un socavón de oro ilegal en el norte del Cauca. La tragedia pone de nuevo en evidencia los graves riesgos asociados a la minería informal en la región. El accidente ocurrió el pasado 12 de septiembre en la vereda Brasilia, corregimiento de San Antonio, en Santander de Quilichao, cuando dos derrumbes consecutivos colapsaron la entrada de la mina artesanal, dejando a los trabajadores sepultados a más de 25 metros de profundidad. El operativo de rescate, liderado por la Defensa Civil, Bomberos y la Agencia Nacional de Minería, fue extremadamente complejo debido a la inestabilidad del terreno y la acumulación de agua.
Finalmente, en la noche del sábado, los rescatistas lograron acceder a un túnel donde encontraron los cuerpos juntos. Según los informes oficiales, la causa de la muerte fue asfixia por falta de oxígeno.
Las víctimas fueron identificadas como Dayro Guerrero, Alejandro Larrahondo, Robert Balanta, Gabriel Balanta, Neftalí Trochez, Carlos José Piña y Dairo Velasco Galarza, entre quienes se encontraban ciudadanos colombianos y venezolanos, incluido un menor de edad.
La mina operaba de manera clandestina, sin los permisos ambientales ni las medidas de seguridad requeridas, una situación que, según la alcaldía local, había sido advertida previamente sin que las autoridades competentes intervinieran.
En resumenLa búsqueda de los siete mineros atrapados en una mina ilegal en Santander de Quilichao concluyó trágicamente con el hallazgo de sus cuerpos. Las víctimas, que incluían a un menor de edad, habrían fallecido por asfixia, lo que subraya la peligrosa realidad de la minería informal en el Cauca.