Once días después, los restos calcinados del empresario fueron hallados en una zona boscosa del corregimiento de Navarro, un hallazgo que ya había sembrado dudas sobre la naturaleza del crimen. La captura de Juan Carlos se ejecutó el 18 de septiembre en su lugar de trabajo, la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero, donde se desempeñaba como jefe de protocolo. La Fiscalía le imputó los delitos de desaparición forzada y homicidio, sacudiendo los círculos sociales de Cali, donde era una figura reconocida. El contraste entre su imagen pública y la grave acusación ha convertido el caso en una crónica de presunto fratricidio que ha dejado atónita a la ciudad.