En un operativo de la Policía Nacional en Campamento, Antioquia, fueron abatidos cuatro integrantes de las disidencias de las Farc, entre ellos alias ‘Guillermino’ y alias ‘Román’. Ambos son señalados como los responsables del ataque con explosivos que derribó un helicóptero en Amalfi el 21 de agosto, causando la muerte de 13 policías. La operación, confirmada por el presidente Gustavo Petro y el director de la Policía, general Carlos Fernando Triana, representa un contundente golpe contra el Bloque Magdalena Medio de las disidencias de alias ‘Calarcá’. Alias ‘Guillermino’ o ‘Zarco’ era considerado el principal explosivista de la estructura y, según las autoridades, fue quien preparó y activó el campo minado que afectó la aeronave. Por su parte, alias ‘Román’ fungía como cabecilla de la comisión que ejecutó el atentado.
El presidente Petro afirmó en su cuenta de X: "Mataron a nuestros 13 policías, los perseguimos, los encontramos y cayeron en combate.
¿Había otra opción?
sí, pero no quisieron la paz que ofrecimos, ni siquiera discutirla".
Este resultado operacional fue celebrado por el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, quien había ofrecido una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información sobre ‘Guillermino’. La acción de la Fuerza Pública desencadenó una retaliación por parte del grupo armado, que esa misma noche detonó explosivos en una torre de energía en el sector de La Asomadera, en Medellín. Este acto terrorista, según el alcalde Federico Gutiérrez, fue una respuesta directa al operativo en Campamento, lo que evidencia la capacidad de reacción de la estructura criminal y la persistencia de la violencia en el departamento.
En resumenEl abatimiento de alias ‘Guillermino’ y ‘Román’ constituye un éxito operacional significativo para la Fuerza Pública, al neutralizar a los presuntos autores intelectuales y materiales de la masacre de 13 policías en Amalfi. Sin embargo, la retaliación inmediata en Medellín demuestra que la amenaza de las disidencias en Antioquia persiste y que los golpes a sus cabecillas pueden generar nuevas olas de violencia.